Entradas etiquetadas "Profesor de teatro"

Máximo Óptimo

Publicado el 4 septiembre, 2013 en Alumnos

Cuando se fundó la escuela Antón Fernández estaba en el inventario y aquí sigue desde entonces. Un habitual en los cursos del Estudio Hernán Gené. Si actuaba en la calle para pagar sus clases o si venía a las clases porque actuaba en la calle eso no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que Antón es equilibrista y payaso y que desde hace años le da de comer su clown Máximo Optimo; un idiota que es feliz cuando le incordian o se mete en problemas. Algunos le conoceréis porque se deja mucho ver por las plazas y parques de Madrid. Sostiene Antón que Hernán Gené le enseño a esperar, a estar tranquilo pero alerta, a identificar la promesa dramática , a estirarla, a trabajar desde la verdad, a no fingir, a disfrutar jugando, a vivir el fracaso, a contar hasta tres, a tomarse tiempo y pensar, a seguir el impulso, a no hacer nada y a tener presencia, a mirar, a sentarse en una silla, a encontrar problemas y a enredarse en ellos, a intuir cuando comienza el efecto cómico y cuando ha terminado, a escuchar al público, a tratar con amor el trabajo y a cuidar los detalles. En palabras de Antón – Después de haber pasado por la escuela y de haber actuado cientos de veces en plazas grandes y en pueblos pequeños siempre trato de no olvidar lo que Hernán Gené me ha enseñado mientras espero el instante mágico donde se olvida todo y solo existe el...

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La búsqueda del propio clown

Publicado el 5 septiembre, 2013 en Artículos

La búsqueda del propio clown en la base del entrenamiento del intérprete QUÉ ES “EL PROPIO CLOWN”. Jaques Lecoq comenzó a explorar el terreno del clown de teatro durante la segunda mitad del S. XX. Es a partir del trabajo y las investigaciones que él realizó en su escuela de París que este clown que conocemos se ha hecho popular en el medio teatral europeo. Se trata de que el actor encuentre qué tiene él mismo de clown, de ridículo, y pueda mostrarlo al público y permitir que se rían de él. Así el clown deviene humano, transparente y único, pues hay características personales muy íntimas en juego. Por lo mismo, se deduce que este personaje que habita dentro del intérprete se encuentra fuertemente protegido por el inconciente ya que todos hemos vivido la fuerte represión social que hay hacia el payaso que llevamos dentro. Basta recordar la cantidad de veces que se le dice a los niños “no te hagas el payaso”, “no seas ridículo”, etc. Estas frases represivas provenientes de aquellas personas de las que dependemos física y emocionalmente durante nuestra infancia calan muy hondo y van formando una personalidad digna de verse insertada en nuestra sociedad, esta sociedad en la que se debe ser eficaz en lo que se emprende, que denigra la torpeza física e intelectual, que desplaza y margina al diferente, entre otros al clown. Así entonces, cuando un adulto profesional o un joven aspirante a actor encare el trabajo del clown de teatro por vez primera es más que probable que se enfrente a un sinnúmero de emociones diversas, muchas de las cuales no suelen ser del todo gratificantes. Al menor intento de colocarse frente a un público y tratar ponerse en ridículo saltan todas las alarmas de su mente, que se pone más que alerta para evitar que eso suceda. El antiguo reflejo de comportarse correctamente a cambio de no perder el alimento físico y el amor que sus progenitores y protectores debían darle y del que ha dependido durante tanto tiempo se activa y por más que la razón acepte que esto ya no tiene motivo de ser, el cuerpo dice ‘no’ y se bloquea ante la sola idea de hacer el ridículo delante de los demás. Explorar este territorio es el primer paso en lo que se llama un curso de clown y las acciones y reacciones que aparecen en cada intérprete cuando lo intenta van a conformar aquello que llamamos ahora “el propio clown”. Es clown porque es ridículo y es propio porque el sentido del ridículo ante tal o cual cosa es absolutamente personal y depende de la educación que hayamos recibido en nuestros primeros años de vida. LA CREACIÓN DEL PERSONAJE Pero desde aquí hay un salto muy grande a la creación y construcción del personaje, del clown. El clown es un personaje que como todos los personajes vive dentro del actor que lo interpreta. Pero no basta con llevarlo dentro y aprender a convivir con él para interpretarlo; es necesaria una gran formación técnica y profesional: dominar la acrobacia, tocar al menos tres instrumentos, ser un buen malabarista, bailarín, cantante, actor, etc. Suele ocurrir, además, que el actor que se dedique al clown lo haga para toda la vida. Pero es lo mismo que aquello que a nosotros, artistas occidentales europeos modernos, nos parece sorprendente de algunas disciplinas teatrales orientales o antiguas tradiciones teatrales europeas como la Comedia del Arte: un actor dedica toda su vida a interpretar un sólo personaje. Chaplin, Groucho, Dimitri, Popof, Charly Rivel, Harold Lloyd… La Lista es bastante extensa y es...

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